Esta obra tallada en mármol despierta la memoria del artista, generando una reconexión con su infancia y su ciudad natal: Orizaba. El artista afirma que es una visita a la nostalgia. Enormes montes de piedra y tierra, que asimila como gigantes durminetes, mueven aquellas inicitantes sensaciones a generar historias en su cabeza con un afán de crear mundos, cuentos y personajes.
Farfán Acosta (1991), escultor, artista plástico y diseñador, se ha dedicado a la producción de obra de manera constante con buenos resultados, los cuales se pueden enumerar con exposiciones en México, Corea y Serbia, así como con la inclusión de sus piezas en subastas, bienales y simposios. Además, fue seleccionado para la Bienal de Arte Veracruz 2016 en la categoría Joven Creador con su Permanencia involuntaria.