El Ferrocarril Mexicano, que comunicó a la ciudad de México con el Puerto de Veracruz, fue el primero en concluirse; tenía una longitud de 423 kilómetros y su construcción tardó 15 años. Entre las obras de ingeniería más destacadas está el puente de Metlac, con 137 metros en curva y una altura de 28 metros por encima de una barranca.
Hablar del puente de Metlac es hablar de una de las joyas del patrimonio ferroviario de México, y se ubica en el contexto de una serie de obras de ingeniería que pronto se convertirían en símbolo del avance tecnológico del siglo XIX en nuestro país.